Pestañas

01 noviembre, 2010

Lectura en versión original (V.O.): «Eat, Pray, Love.»

Normalmente, cuando se utilizan las siglas V.O. (versión original) se entiende que nos estamos refiriendo a una película en su lengua originaria, es decir, que no está doblada a otro idioma distinto al que fue creada. En algunos países, tanto en las salas de cine como en la televisión, las películas se ven en versión original. En otros, todas ellas están dobladas y para poder ver alguna en versión original hay que acudir a una sala donde figure el aviso V.O.

Pero, ¿qué sucede en el mundo de los libros? En este caso, lo habitual es que los lectores acudan a las ediciones traducidas de las obras originales, ya sean ficción, ensayo, poesía o cualquier otro género. Parece asumido en el mundo editorial que la forma de acercarse a cualquier obra escrita sea a través de su traducción. Existen traductores y existen editoriales que, en mayor o menos medida, cuidan las traducciones. De otra forma, fuera de los idiomas internacionales más comunes -español, inglés, francés y quizá el alemán- sería impensable acceder a la obra de autores reconocidos como Kafka, Murakami, Pamuk, Tolstoi, Mahfuz, Larsson o cientos de otros naturales de cualquier geografía.

Pero todo esto viene a propósito de un experimento no premeditado que realizamos mi mujer y yo hace unos días mientras coincidimos leyendo el mismo libro: 'Eat, Pray, Love' de Elizabeth Gilbert. Con dos diferencias fundamentales. Mientras ella lo hacía en español y en formato papel (libro tradicional), yo lo leía en inglés (V.O.) en formato digital (e-book en un iPad).

La historia de esta neoyorkina -la propia autora- que viaja a tres países (Italia, India e Indonesia) en busca de sí misma es, obviamente, idéntica en ambos casos. Sin embargo, mientras avanzábamos en su lectura y comparábamos frases y expresiones, en algunos casos nos dimos cuenta de que hay matices que son muy importantes a la hora de entender ciertas situaciones, que pueden resultar más creíbles o suenan más auténticas. Y eso sucede siempre en la lengua original. Quizá es una cuestión de 'sonido', de cómo fluyen las palabras en su propio idioma, no sólo cómo suenan en nuestros oídos sino cómo se representan en nuestro cerebro.

Si algunos reclaman para el cine poder escuchar la voz de los propios actores como una forma de respeto a la fidelidad de la obra y, por lo tanto apoyan el fomento de su exhibición en versión original, lo mismo podría decirse de la literatura. En este punto, sin embargo, entraríamos todavía más de lleno en el pantanoso terreno de la enseñanza de los idiomas en la escuela. Y eso daría para mucho rato.

Sobre la lectura en V.O., especialmente en un iPad, he de decir que hay una ventaja que en mi opinión se ha comentado poco hasta ahora cuando se habla de las diferencias -o más bien ventajas e inconvenientes- entre los nuevos soportes y el libro tradicional. En un iPad es posible acudir al diccionario cuando desconocemos el significado de una palabra. Basta señalarla con el dedo y marcar la opción diccionario. ¿No es eso un avance importante en la comprensión de cualquier texto y en el aprendizaje de cualquier idioma? Es como si debajo de tu libro tuvieras escondido el diccionario. No hay que tenerlo al lado, no hay que buscar el término ni la página, basta con señalarlo con tu dedo. Después puedes crear una nota con su significado o con cualquier cosa que te interese, una especie de Post-it que puedes recuperar en cualquier momento. Y subrayar líneas o párrafos enteros también lo puedes hacer en cualquiera de los colores de los subrayadores habituales.


'Eat, Pray, Love', calificado como libro de no-ficción es, sin embargo, un relato novelado de la peripecia personal de la autora. Escrito con un fino sentido del humor, logra captar de forma inteligente el interés de quien se involucra con ella en la historia. La historia de una joven norteamericana en proceso de divorcio y estresada por el ritmo de una vida de fortuna en Nueva York. Se lee muy fácil, es entretenido y tiene un componente de reflexión que hacen agitar un poco el pensamiento.

PD.- No, no he visto la película basada en el libro que protagoniza Julia Roberts junto a Javier Bardem, pero confieso que espero poder hacerlo como simple curiosidad intelectual.

- Reseña de 'Eat, Pray, Love' en The New York Times, aquí.
- Citas de Elizabeth Gilbert en el libro, aquí.

30 octubre, 2010

En lista de espera

Esta semana tengo que añadir tres nuevos libros -tres regalos- a la lista de espera de lectura. Y por lo tanto me siento triplemente afortunado porque para mí no hay mejor regalo posible que un libro. Dos de ellos son cuentos y el tercero una novela del reciente Premio Nobel de Literatura:

- Cuentos memorables según Borges (Punto de Lectura).
- Melhores contos del brasileño Caio Fernando Abreu (Global Edita).
- El paraíso en la otra esquina de Mario Vargas Llosa (Alfaguara).

25 octubre, 2010

Once joyas de Alice Munro


Siempre hubiera querido descubrir algún tesoro, un tesoro de verdad, como aquellos que desenterraban los piratas al pie de una palmera en una isla desierta. Pero es verdad que, aún con un detector de metales, es cosa bastante improbable. Sin embargo, la literatura ofrece oportunidades similares -bueno, es verdad que nadie se ha hecho rico leyendo libros- y nos pone delante grandes y pequeños tesoros que de alguna forma enriquecen nuestra vida.

Incluso físicamente. Así encontré yo uno en la estantería de una librería. Aquel libro no estaba colocado como debiera, es decir, entre otros dos libros enseñando únicamente el lomo, sino que estaba de frente, en perpendicular a la hilera de libros mostrando su portada azul. Por eso lo ví de inmediato, reconocí a su autora y comprobé, además, que no había más ejemplares. No podía dejar pasar aquella oportunidad: miré a derecha e izquierda, lo alcancé con la mano y me lo llevé (eso sí, pasé antes por caja para pagarlo).

Ese tesoro es 'El progreso del amor' de Alice Munro (Ontario, Canadá. 1931), un libro de once maravillosos relatos. He de decir que, como en otras ocasiones, fue también sobre las nubes -en un vuelo transatlántico entre Madrid y Nueva York-, donde destapé el cofre y descubrí esta joya literaria que recuperé de la maleta. Siempre pienso que un avión, con horas de viaje por delante, es una maravillosa sala de lectura. Son pocas las distracciones y el placer de leer se multiplica por dos.

Abrí el libro, y el primer relato que da nombre al libro comenzaba así:

"Me llamaron por teléfono al trabajo, y era mi padre. Ocurrió poco después de mi divorcio, en las oficinas de la agencia. Mis dos hijos estaban en el colegio. Era un día de septiembre bastante caluroso".

De ahí en adelante (también continué leyendo por las nubes en otro viaje de ida y vuelta a Puerto Rico) comprendí que aquel tesoro de once joyas brillantes tenía un valor incalculable.

Todos los relatos son historias que hablan de personajes y vidas marginales tocadas por algún suceso extraordinario. Me gustaron todos ellos pero podría resaltar especialmente (porque así lo marqué mientras leía) cuentos como 'El progreso del amor', 'Monsieur les deux chapeaux' o 'La luna en la pista de hielo de Orange Street'. Al primero de ellos pertenecen estas frases que subrayé:

- “Una sola gota de odio en tu alma se extenderá por todas partes y lo destruirá todo, como una gota de tinta en la leche blanca”.

- "En verano entraba por las ventanas abiertas el olor a cedro del cementerio y de vez en cuando el ruido, casi sacrílego, de un coche que iba como un rayo por la carretera".


    No había leído antes a Alice Munro pero espero poder desenterrar a partir de ahora otros tesoros suyos. En un artículo en Financial Times, Lesley McDowell -autora de 'Between the Sheets: The Famous Literary Liaisons of Nine Twentieth-Century Women Writers'-, reflexiona sobre el papel de las mujeres y la escritura de ficción breve. “The urge to probe a vital connection between women and the short story is surely, therefore, an irrational one. But is also compelling given the number of women who excel at the art”. Y a quien cita como primera de la lista es a Alice Munro. Continúa McDowell preguntándose: “Why do so many women writers choose to privilege the art of short story above other literary forms?”.

    Yo no tengo la respuesta pero sí me viene a la cabeza el recuerdo de Josefina Aldecoa, otra maravillosa autora de cuentos. 

    Finalmente, cuando a otra mujer escritora como la irlandesa Emma Donohuge, le preguntan en Small Talk, también en Financial Times, quiénes son sus influencias literarias, cita igualmente entre ellas a Munro y, lo que es más interesante, el motivo por el que lo hace, que me parece un perfecto resumen de lo que ofrece la lectura de sus cuentos. “Who are your literary influences?: Austen. Dickens. Alice Munro, whose books are a model of how to get a lot into a few pages”.

    - Para leer una entrevista (en inglés) con Alice Munro haz click aquí
    - Crítica literaria de Javier Fernández de Castro, haz click aquí.

    16 octubre, 2010

    «Freedom» o el libro papagayo de Jonathan Franzen

    ¿Por qué -me pregunto- un libro que ha sido calificado como obra maestra, la “gran novela americana del siglo XXI”, se publica con un diseño de portada tan poco atractivo?

    Me refiero a ‘Freedom’ (Farrar Straus Giroux, 2010), la cuarta novela de Jonathan Franzen (Western Springs, 1959), a quién algunos ya consideran merecedor del título de Gran Novelista Americano. Entre otros, la revista Time, que situó su fotografía en portada, algo reservado hasta ahora únicamente a autores de la talla de James Joyce, John Updike, Toni Morrison, Vladimir Navokov, J.D. Slinger y Tom Wolfe.

    Estoy hablando de continente y contenido y, por lo tanto, alguien puede pensar que lo realmente importante es lo que Franzen ha escrito. Es cierto, pero eso es un juicio sobre el autor, y no sobre el libro que, al final, es un objeto que se vende y cuesta dinero. ¿No se cuida al máximo el diseño del envase de un perfume o de una caja de bombones? ¿No se aprecia mejor el vino -el contenido- en una copa de cristal que en un vaso de plástico?

    La belleza exterior de las cosas –como de las personas- y por tanto también de los libros, ayuda a valorar lo que hay dentro de ellas. Insisto, ya sean cosas, personas o libros. En todos los casos, el grado de belleza que les adjudiquemos siempre será subjetivo, por supuesto. Pero igual que está admitido generalmente que se viste mejor y hay gente más elegante en Italia que en otras partes del mundo, lo mismo se puede decir de los libros, que se editan mejor en España o en Europa que en los Estados Unidos.

    No creo que una de las mejores novelas de toda la literatura americana –un libro literario- merezca publicarse en una edición tan poco cuidada y con una portada tan fea. No lo merece sino que desmerece la calidad de las casi 600 páginas de su interior.

    Quizá la clave haya que buscarla en el deseo del editor de aplicar a la obra de Frazen, las técnicas comerciales del Best-Seller. A este respecto dice Muñoz Molina, como ya comentaba en otra entrada de este mismo blog, que el libro literario "es incompatible con el ecosistema de las grandes superficies. Desaparecen las librerías independientes y las grandes editoriales alquilan espacios en las Barnes & Noble de turno, donde los libros son cada vez más grandes y de colores más llamativos, como los papagayos".

    La estética de Freedom me recuerda a una obra de ciencia ficción (las letras del título parecen retroceder en el tiempo), a un manual de ornitología o de Twitter (por el pájaro azul) o a un cartel de cine anunciando 'En el estanque dorado' (por el lago y la luz crepuscular).

    No sé si he dejado claro que no me gusta la portada de Freedom. Lo puedo decir otra vez pero no quiero resultar pesado. Y sin embargo, por supuesto que me gustaría leer esta gran novela americana; sólo confío en que cuando se traduzca al español la edición y la portada estén a la altura de su calidad literaria. No tienen que ser condiciones incompatibles.

    Y me pregunto finalmente: ¿Le gustará a Jonathan Franzen la portada que la editorial ha elegido para su novela? ¿Le habrán preguntado su opinión antes de imprimir el libro?

    Las gafas de Franzen
    Franzen y su novela han estado últimamente en la picota de los medios de comunicación, ya no sólo y fundamentalmente por la unanimidad sobre su calidad literaria, sino por otras circunstancias entorno a su publicación. Entre ellas, los errores de impresión que incluía la primera edición británica -que no se correspondía con la versión final del texto- o el robo en directo de sus peculiares gafas, aparentemente por unos gamberros, durante la fiesta de presentación del libro en Londres.

    • Una novela para la era Obama, artículo de Eduardo Lago para El País aquí.
    • Freedom, reseña en The New York Times aquí.

    02 octubre, 2010

    «El alquimista» a destiempo

    Otra de las lecturas de verano fue el clásico de Paulo Coelho 'El alquimista' (Ediciones Obelisco. Barcelona, 1997). Aunque supongo que muchos lo habréis leído hace mucho yo no lo había hecho, a pesar de que el libro llevaba años en casa, supongo que esperando su ocasión de ser leído. Por cierto, es interesante pensar que pueda haber libros tristes porque nadie los lee.

    Pensé que el verano era un buen momento para saldar esa deuda pero, o bien yo no lo leí con la calma que el texto requiere, o bien no me pareció que mereciera la popularidad y la fama que lo precede. Es decir, me decepcionó. No encontré nada de lo que esperaba, quizá un revulsivo, alguna chispa que hace contacto en tu interior y te lleva a formular un propósito elevado. No lo encontré -quizá es un libro para leer con menos años y yo lo hice a destiempo- y únicamente leí un cuento predecible, una historia de aprendiz y maestro con el desierto al fondo, un simple libro de autoayuda.

    Si para ti su lectura significó algo más importante, me gustaría conocer tus razones.

    Historia Personal
    "El muchacho no sabía lo que era Historia Personal.
    - Es aquello que tú siempre deseaste hacer. Todas las personas, al comienzo de la juventud, saben cuál es su Historia Personal. En esa altura de la vida, todo está claro, todo es posible, y ellas no tienen miedo de soñar y desear todo aquello que les gustaría hacer en sus vidas. No obstante, a medida que va transcurriendo el tiempo, una fuerza misteriosa empieza a tratar de demostrar que es imposible realizar la Historia Personal".

    30 septiembre, 2010

    Murakami, campeón de 'running' y 'writing'

    Siempre hay una primera vez para todo y a mí una de ellas, leer un libro digital -un ebook-, me llegó este verano. Y fue porque se dieron dos condiciones: la más importante que ya contaba con el dispositivo, y segundo porque, aunque no fuera urgente, sí tuve la necesidad de cumplir con la recomendación de un amigo que me habló sobre un libro que me gustaría si, como era mi caso, empezaba a correr. Dicho y hecho, descargué What I talk about when I talk about running (De qué hablo cuando hablo de correr), el libro de Haruki Murakami que en español está editado por Tusquets (Colección Andanzas).

    La crítica del libro que hizo The Sun (New York) se puede ver aquí.

    Es un pequeño y delicioso relato de sus vivencias como corredor (Murakami ha corrido decenas de maratones y triatlones) escrito de una manera totalmente distinta a lo que hasta ahora -me cuenta mi amigo- estaban acostumbrados a leer los runners: manuales de entrenamiento escritos en lenguaje técnico-deportivo. Según él mimo explica "this is a book in which I've gathered my thoughts about what running has meant to me as a person". Tampoco lo hace para convencer a nadie, "a person doesn't become a runner because someone recommends it".

    Pero Murakami es escritor y aunque habla de running lo hace trazando un paralelismo entre ambos procesos, el de correr y el de escribir, que me parecieron muy interesantes. Exerting yourself to the fullest within your individual limits: that's the essence of running, and a metaphor for life -and for me, for writing as well.

    Y se refiere al talento como la cualidad más importante que debe tener un novelista. In every interview I'm asked what's the most important quality a novelist has to have. It's pretty obvious: talent. No matter how much enthusiasm and effort you put into writing, if you totally lack literary talent you can forget about being a novelist. This is more of a prerequisite than a necessary quality. If you don't have any fuel, even the best car won't run.

    If I'm asked what the next most important quality is for a novelist, that's easy too: fous. [...] After focus, the next most important thing for a novelist is, hands down, endurance. [...] Fortunately, these two disciplines -focus and endurance- are different from talent, since they can be acquired and sharpened through training.

    Correr y escribir: 10 kilómetros o relatos; maratones o novelas; un paso detrás de otro; una palabra detrás de otra; con paciencia, con esfuerzo.

    El pequeño libro de un enorme escritor que sabe seducir.

    12 septiembre, 2010

    Cuatro libros en la maleta

    Estos son los cuatro libros que me he traído de regreso a Nueva York. Salvo Murakami, no he leído nada de los demás autores y reconozco que su elección ha sido bastante arbitraria y por razones diferentes. Tres novelas y un libro de relatos (Alice Munro) que me acompañarán durante los próximos meses y de los que daré cuenta también aquí, en La Palabra Infinita.



    LinkWithin

    Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...