Pestañas

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22 noviembre, 2010

Harry Potter y Los Cinco: el sueño de dos generaciones

Primer libro de 1998
Primer título de 1964.
Dos generaciones distintas han disfrutado de las aventuras de dos grupos también de jóvenes en los libros de Harry Potter y de Los Cinco, unos en el colegio de Hogwarts y los otros en Kirrin . En el primer caso con Ron, Hermione y otros y, en el segundo, con Julian, Dick, Ana, Jorgina y su perro Tim.

Ambas sagas están separadas en el tiempo por 55 años (el primer libro de Los Cinco fue publicado en 1942 y el de Harry Potter en 1997) y, sin embargo tienen curiosamente en común que sus autores son mujeres y que ambas nacieron en Inglaterra: Enid Blyton (Londres, 1897) y J.K. Rowling (Gloucestershire, 1965).

Aunque contemporáneo de J.K. Rowling, a mí me tocó leer obviamente las aventuras de Los Cinco. A parte de un cuento de Merlín El Encantador y unos preciosos libros del bufón Kasperle que aún conservo, los libros de Enid Blyton fueron los primeros libros "de mayores" que leí con 12 ó 13 años. No sé si fueron los libros que despertaron en mí el hábito de la lectura, pero igual que otros muchos chavales de mi generación devoré las historias de aquella pandilla una detrás de otra. Tengo la fortuna, además, de que aunque algo amarillentos y deshojados, todavía están en casa como un tesoro sentimental del que uno no quiere desprenderse por nada en el mundo.

Enid Blyton
J.K. Rowling
A pesar de su popularidad, la reseña de Wikipedia sobre la obra de Enid Blyton no es ni siquiera benevolente: "Esta popularidad no se acompaña del respeto de la crítica literaria, que tiende a reprocharle la escasa imaginación exhibida (repite constantemente sus fórmulas narrativas), el abuso de los tópicos en la caracterización psicológica, muy superficial, y la pobreza de su estilo y de su léxico, que no favorece el desarrollo de la afición por la Literatura. Se trata, a grandes rasgos, de un tipo de literatura que "no alimenta y engorda". Incluso hay quien ha visto en sus libros ciertas sombras de racismo.
 
Si la literatura de Blyton no me alimentó y no me engordó, puedo al menos asegurar que sí me conmovió. Yo quería pasar los mismos veraneos y compartir los mismos misterios que resolvían aquellos jóvenes en un mundo de adultos. Y, por supuesto, no se me ocurrió pensar que había algo de racista en sus páginas.

¿Qué tenían entonces aquellas historias de ayer de Los Cinco y que tienen hoy las historias de Harry Potter que apasionaron y apasionan a tantos jóvenes? Creo que simplemente la capacidad de entretener, de brindar la posibilidad de trasladarse a otros lugares y de vivir otras vidas a través de unos personajes en los que uno mismo puede y quiere reconocerse. En definitiva, historias que invitan a soñar precisamente en una edad en la que uno está hambriento de sueños.

Digo esto con cierto atrevimiento porque no he leído a Harry Potter, pero confieso por eso mismo -y a pesar de haber pasado ya de los cuarenta-, que me gustaría hacerlo en algún momento: uno siempre lleva dentro el niño que fue. ¿Por qué no?

Me interesa tu opinión:
- ¿Tienes más de cuarenta años y has leído ya a Harry Potter?
- Si no lo has hecho ¿te gustaría hacerlo?
- Si leíste a Los Cinco ¿qué recuerdo tienes?

17 julio, 2007

Estremecerse en verano

Hay muchas razones para estremecerse en verano, un tiempo distinto para muchas cosas que quizá no encuentran hueco durante el resto del año, cosa que también suena un poco a tópico. Pero es verdad que parece un momento idóneo para zambullirse en la lectura. Lo expresa mejor que yo en ABC de las Artes y las Letras J.J. Armas Marcelo en un artículo titulado "Lectores de verano": "El lector de verano no tiene prisa. Como la luz de un sueño, se va desplazando de metro en metro -de página en página- con una paciencia que en el resto de los meses no puede practicar como lo que es, una de las bellas artes para sobrevivir".
Hace algunas semanas que elegí y compré mi lectura para este verano, ciertamente una novela para saborear (espero) con tiempo y con algo de tranquilidad de espíritu. De hecho, ayer le hinqué el diente a las primeras páginas de "La montaña mágica" de Thomas Mann, uno de esos libros que creo tener el deber de leer, confiando, eso sí, en no tener que tirar la toalla en el intento como me sucedió con el "Ulises" de Joyce. Y en un tris he estado de empezar el verano leyendo a Harry Potter. Y lo haré algún día; aunque T. Mann seguramente no tenga nada que ver con J. K. Rowling. Simplemente porque siento curiosidad por saber qué ha embelesado a tantos jóvenes que de otra manera probablemente no habrían leído ningún otro libro en la vida.
Y porque como dice Armas Marcelo "quienes prefieren la lectura como simple entretenimiento (y no como estremecimiento de sí mismos) están en su derecho de perder el tiempo". Pues eso, que espero estremecerme este verano con La montaña mágica.

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