Pestañas

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04 junio, 2012

Literatura por un dólar

Mientras leo «El amor en los tiempos del cólera», y antes «Los funerales de la Mamá Grande», ambos del colombiano García Márquez, la casualidad o el destino ha querido que aquí en Nueva York vuelva a encontrarme con él. Ha sido en un puesto de naderías y baratijas en el mercadillo de Columbus Avenue y en forma de revista literaria -The Paris Review- que compré por un dólar. Se trata del número 82, que corresponde a la edición de invierno de 1981. Y allí, en la portada, estaban anunciadas las entrevistas con Carlos Fuentes y García Márquez, además de un relato de Cortázar (Feuilletons from A Certain Lucas).

Respecto a la entrevista con García Márquez es curioso pensar que está realizada cuando aún el colombiano no había recibido el Premio Nobel, lo que sucedería al año siguiente, en 1982. Y muy curiosa su respuesta a la primera pregunta del entrevistador sobre cómo se siente frente a la grabadora. La entrevista con Carlos Fuentes, recientemente fallecido, fue realizada en su casa de Princeton, New Jersey.

Tener a García Márquez, Carlos Fuentes y Cortázar juntos en un pequeño volumen, por un dólar, me parece un lujo, y más cuando después he sabido que su precio ahora es $40. Aún así, Internet y la propia revista hacen posible compartir ambas entrevistas. La de García Márquez se puede leer aquí, y la de Carlos Fuentes aquí. No he tenido tiempo de leerlas todavía pero no tardaré en hacerlo. 

              
Página 44
Página 140

P.D.- Creo que este ha debido ser el premio a varios años de ausencia forzada de las ferias del Libro y del Libro Antiguo de Madrid. 

19 septiembre, 2011

«Bestiario», primer encuentro con Cortázar

La primera lectura tras el verano ha sido «Bestiario» (RBA Editores, 1993, colección Narrativa actual), de Julio Cortázar. Un librito que encontré y compré por tres euros en el puesto de la calle de un café-librería de Majadahonda (Madrid) justo el día antes de regresar a Nueva York. Lo digo casi en voz baja porque me da un poco de vergüenza: no había leído a Cortázar hasta ahora. Ni siquiera Rayuela...

Era por tanto una deuda pendiente desde hacía mucho tiempo y me pareció el momento de saldarla empezando, precisamente, por el principio de su obra. "Aunque se inició en la literatura como poeta (Presencia, 1939), [Cortázar] adquirió notoriedad con su primer libro de relatos, Bestiario, cuya publicación en 1951 constituyó un acontecimiento en la vida literaria argentina".

Y entonces ha llegado el momento que tantos días llevo temiendo, el de sentarme a escribir sobre Bestiario y ser capaz de encontrar las palabras justas para expresar una opinión. Debería decir que "no me ha gustado" (la reacción más sincera), que "no lo he entendido" (esto habla de mi ignorancia o falta de sensibilidad) o que "las circunstancias para leer a Cortázar no eran las más favorables " (suena demasiado a excusa). No sé con cuál de las tres razones quedarme o si decir que es una mezcla de todas ellas, lo que quizá me parece más justo; definitivamente, voto por ello.

Si no era el momento para leerlo, digo, significa que suelo leer por las noches antes de dormir y, durante esos días, tanto el US Open de tenis -por televisión y en directo-, que me tuvo secuestrado, como el jet-lag de la vuelta, me revolvieron el sueño y las horas de descanso, y en esas circunstancias la atención sobre la lectura se evapora como el agua de las salinas. Decir que no me ha gustado y que no lo he entendido no tiene mucha vuelta de hoja, pero tampoco piense nadie que no me gustara en absoluto, y que si no lo entendí es que seguramente no supe extrar parte o toda la belleza contenida en sus páginas. 

  • Algunas frases que subrayé mientras leía:
- He cerrado tantas maletas en mi vida, me he pasado tantas horas haciendo equipajes que no llevan a ninguna parte...

- Que la vida es un movimiento hacia arriba con un click final, y que también es un cielo bajo, envolvente y oliendo a lavanda, en el fondo de un pozo tibio.

- Su boca olía despacito a menta.

- El humo era tan espeso que las caras se borroneaban más allá del centro de la pista...

- Celina seguía siempre ahí sin vernos, bebiendo el tango con toda la cara que una luz amarilla de humo desdecía y alteraba.

P.D.- Este ha sido el primer round. Supongo que debiera darme y darle a Cortázar una nueva oportunidad, empezando por releer Bestiario de una forma más sosegada, y si alguien tiene otra recomendación, la esperaré también agradecido.

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