Pestañas

09 enero, 2012

Razones para elegir un libro y leer



Ando despistado. En el ámbito de la lectura, me refiero. No sé si es por el cambio de ciudad, de trabajo, de año, por el barullo de las fiestas de Navidad o por todo al mismo tiempo, pero el caso es que no tengo claro todavía cuál será el itinerario de mis próximas lecturas.

Pero, ¿qué debería leer? ¿cuáles son los libros a los que dedicaré mi tiempo, poco o mucho? A propósito de esta pregunta he leído estos días en varios lugares algunas razones -expresadas mucho mejor de lo que yo lo haría- sobre lo que nos mueve a los lectores a la hora de elegir nuestras proximas lecturas. Primero fue en la reseña escrita por Juan Francisco Uriarte en el blog Luchalibro sobre «Cuentos reunidos», del noruego Kjell Askildsen:

«¿Cómo elegir un libro? ¿Cómo decidir a quién entregar nuestras horas de lectura? ¿Cómo zambullirmos en el mundo de un escritor desconocido? Las respuestas a estas dudas pueden ser infinitas, pero entre las más frecuentes podríamos situar las recomendaciones de algún amigo, las críticas de un medio reconocido y respetado, o la llana absorción de un nombre impuesto por las trompetas de la industria editorial. Otro caso, casi siempre fructífero y con final feliz, suele ser seguir la opinión y los gustos de los escritores que nos apasionan. Pasar las páginas que ellos recorrieron para ser lo que son, rastrear sus huellas lectoras con vocación de sabueso».

Probablemente no son estas todas las razones posibles a la hora de elegir un libro per sí las más comunes. Supongo que todos hemos elegido alguna de ellas en alguna ocasión, incluida -al menos es mi caso- el sonido agudo y estridente de las trompetas de la industria editorial. Sin embargo los libreros dirán también, con toda razón, que ellos también son agentes principales a la hora de la prescripción. Y el azar, se me ocurre. ¿Quién no se ha topado con un libro que nunca hubiera sospechado elegir y sin embargo resultó convertirse en un encontronazo feliz?

Precisamente esta forma casual, «...vagando aburrido entre libros en busca de lectura, como el borracho que brujulea por los bares mendigando la invitación de un trago», es la que encontré después en un artículo de Sergio Campos Cacho (Un whisky para don Gonzalo) sobre Torrente Ballester en la revista cultural Jot Down. Reconozco que me hizo sonreír pues así me encuentro ahora, despistado y mendicante de lectura. Otros menos dados a la casualidad piensan, como Alfredo Álamo en el blog de Lecturalia (¿Es todavía necesaria la crítica literaria?), que «la mayoría de la gente, hoy por hoy, busca la prescripción literaria. Quiere que alguien le diga si un libro es bueno o malo, si le gustará o no, si merece la pena perder unas cuantas horas, días o incluso meses, con una historia que puede elegir entre cientos de otras novedades». 

Otra pregunta diferente que podemos hacernos es la que formula Forges en la ilustración de esta entrada: por qué leemos. J. Ernesto Ayala-Dip, en un buen artículo en El País (¿Quién teme a los lectores?), se preguntaba lo mismo y responde: «¿Sabemos todos para qué tenemos que leer? ¿Tenemos que hacerlo para formar parte de un reducido club? No creo que sea para eso. Para cualquier propósito, menos para ese. Pero sí creo que es necesario hacerlo para ganarnos el derecho a una mayor calidad estética, ética y lúdica en nuestras vidas». Cualquiera que sean las razones por las que uno lee y sea cual sea nuestra elección, finalmente, concluye, «cada uno es responsable de lo que lee». Y yo no puedo estar más de acuerdo.

P.D.- Por caridad, tanto si eres conocido, amigo, crítico literario o trompetero de la industria editorial, ¿tienes alguna recomendación para leer? Dios te lo pague.

11 comentarios:

Astrid Moix dijo...

¿Recomendarte un libro a ti? Vaya copromiso, :D !

En estos momentos estoy leyendo El mapa y el territorio, de Houellebecq, aunque imagino que ya lo has leido. Me está gustando bastante,entre otras cosas por cómo refleja el entorno del mercado del arte. Pero es un libro muy francés y tengo la sensación de que en la traducción pierde mucho.

Un saludo

Fernando López Fernández dijo...

Me pasa lo que a Astrid, es complicado recomendarte alguno. Últimamente estoy leyendo libros de viajes y no sé si ese tipo de literatura te gusta.

En cualquier caso, es muy difícil no encontrar un libro que no tenga algo de provecho.

Un saludo y feliz año

Margari dijo...

Coincido con Astrid y Fernando. Es complicado recomendarte un libro. Y generalmente me da miedo recomendar... Que me da cosita que luego no guste el libro que he elegido. Pero bueno,me voy a arriesgar. El último encuentro de Sándor Marái o Paradero desconocido de Kressmann Taylor. ¿Has leído ya alguno de ellos?
Besotes!!!

Cristhian Barragán Pérez dijo...

Para inicio de este año me he apuntado a la Torre de Uwe Tellkamp. Se trata de un prodigioso ejercicio literario desplegado en casi 900 páginas. Su lectura resulta por momentos algo compleja y el caudal de personajes es verdaderamente desbordante, sin embargo se trata de un texto totalizador y barroco, imprescindible para comprender la vida cotidiana en la RDA, particularmente en el entorno de la nomenklatura. Abrazos.

Xosé Lois dijo...

Yo, como he comentado hoy en mi blog, lo que he hecho ha sido comprar todos los libros (en gallego) que pienso leerme este año 2012, y son todos aquellos que no he podido comprarme en 2011.

Para una lectura en castellano, la verdad es que no sabría qué recomendarte (lo cierto es que me da miedo recomendar un libro a cualquier persona, ya que es difícil acertar con los gustos de los demás), pero arriesgándome, y si no lo has leído con anterioridad, te recomendaría leer El mar de John Banville o Rey lobo de Juan Eslava Galán. Son libros que he leído en 2011 y que, siendo muy distintos, me han gustado lo suficiente como para recomendarlos.

Saludos.

Anónimo dijo...

Hay tantos caminos para elegir un libro que sería imposible enumerarlos. Es verdad que cuando andas de mudanzas es como que pierdes un poco las manías que, adquieres con el tiempo, para tus lecturas, no me extraña que andes dubitativo, pero con unos meses más ya estarás de nuevo inmerso en la lectura.
Yo siempre recomiendo a Antonio Muñoz Molina y un libro que te gustará "Pura alegría". Un libro que a mi me encantó y que lo recomiendo mucho es "El Olvido que seremos" de Héctor Abad Faciolince, Creo que se escribe así,
Un buen año
Un saludo
Teresa

Javier García dijo...

Gracias a todos por vuestras sugerencias y recomendaciones aun cuando -y coincido con vosotros- no es fácil hacerlo. Apunto libros y autores y si llego a leerlos compartiré mis impresiones con todos. Perdonar que haya contestado tan tarde y lo haga de esta forma agrupada pero lo dicho, que Dios os lo pague.
Un abrazo.

eduideas dijo...

¿Conoces librofilia.com? Si logras conocer virtualmente a algún usuario con tus mismos gustos tendrás recomendaciones periódicas

Amelia Noguera dijo...

¿Leerías un libro que empezara como te copio abajo? Es la primera página de mi primera novela. Soy novel, aunque vieja. Y, como las editoriales andan como todos los demás, en crisis, estoy intentando llegar a ella a través de los lectores. Si te animas, te envío el pdf encantadísima y, sobre todo, muy agradecida.

"Cloto, Láquesis y Átropo eran hijas de Zeus y de Temis, o podía ser también que fueran hijas de la Noche y que hubieran tenido la suerte de engendrarse a sí mismas, o la mala suerte; ni siquiera ellas podían saberlo. Y a pesar de la diferencia de edad, se llevaban muy bien, porque si ellas, que se suponía que decidían el destino, no se llevaban bien ¿quién iba a hacerlo? A lo mejor congeniaban tanto porque habían pasado miles de años siendo el paño de lágrimas de esos irresponsables humanos y eso unía mucho. No todos eran iguales, tenían que reconocerlo. Algunos eran más irresponsables que otros. Incluso hubo un tiempo en que fueron mucho peores. También había bajado la cantidad de ofrendas y de oraciones que les dedicaban y de vez en cuando las dejaban un poco en paz, porque, cada vez más, los seres humanos se iban dando cuenta de que aquello no daba resultado y se iban haciendo cargo de sus actos. Les costaba, y mucho, pero al menos ya casi nadie les rezaba ni les ofrecía sacrificios. Como si ellas pudieran hacer algo por llevarles por el buen camino o por el malo. Para eso ellos se bastaban solitos. Pero en ocasiones les venía bien tener a alguien a quien colgar sus propios muertos, tanto los debidos a muerte natural como los otros; lo habían hecho ya desde la antigüedad, cuando apenas se mantenían erguidos y acababan de descubrir el fuego.
Antes que ellas ya había habido muchos otros. El hombre era un experto en eso. Primero se los colgaron a las ánimas, luego a la magia y después a los dioses del Olimpo. Las Moiras no entendían muy bien cómo al final habían terminado reduciendo el número de cabezas de turco a una por cada religión porque antes les era mucho más fácil hallar alguna divinidad libre a quien echarle el mochuelo y así las culpas siempre tocaban a menos. Muy listos se creían los hombres, sí, porque pasaron de la sumisión animista al chantaje religioso en cuestión de tan solo miles de años. Yo te rezo si tú me das. Y, perfeccionando un poco la técnica, si tú decides, yo me lavo las manos, porque no puedo elegir. Y si además me perdonas los pecados con tres avemarías y un padre nuestro, ya ni te cuento."

Mil gracias también por considerarlo.
Amelia

Montserrat Terrones dijo...

Te recomiendo "Honrarás a tu padre", de Gay Talese, aunque puede que ya lo hayas leído, o cualquiera de los libros de Melania G. Mazucco, en espacial "Vita".

Javier García dijo...

Muchas gracias Montserrat por tus recomendaciones. Me apetece mucho leer a Talese. De Mazzuco leí 'Ella, tan amada', y me pareció una auténtica maravilla. Y me encantaría leer 'Vita'.
Un saludo.

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