Pestañas

14 octubre, 2008

Hispanic Society

Tuve la oportunidad hace unos días de asistir a la cena anual que celebra en Nueva York The Hispanic Society of America y, al día siguiente, a una visita para conocer su colección de arte.

"Fascinado por la cultura española cuando contaba doce años, Archer Huntington (1870-1955) empezó a estudiar español a los catorce, y a los diecinueve ya había manifestado su deseo de fundar un "museo español". Con un entusiasmo cada día mayor, Huntington se consagró a crear una institución que abarcase todos los aspectos de la cultura hispánica. En busca de ese objetivo inició su colección con libros raros y manuscritos españoles; les siguieron los objetos de artes decorativas, y finalmente las pinturas y esculturas, todo cuanto ahora llena las salas de The Hispanic Society of America".

Fue un descubrimiento ver la colección de un hombre enamorado de España a tantos kilómetros de distancia y con unos fondos realmente magníficos: Goya y su 'Retrato de la Duquesa de Alba'; El Greco y la 'Sagrada Familia'; Antonio Moro y su 'Retrato del Duque de Alba'; o las maravillosas obras de Joaquín Sorolla, cuya colección de 'Las Regiones de España' (1911-1919) recorre ahora varias ciudades españolas en espera de regresar a la sala donde se expone habitualmente en Nueva York y que actualmente se encuentra en obras de acondicionamiento.

Pero además de la impresión que me produjo la fascinación de un americano de principios del siglo XX por mi país, España, y la modestia aparente de la sede de una institución tan reputada como la Hispanic Society, fue el retrato absolutamente sorprendente de otro genial pintor del Siglo de Oro español, Diego Velázquez: 'Retrato de una niña', probablemente su nieta. Sólo su contemplación merece la visita.

12 octubre, 2008

Cementerio de pianos

Hay libros que una recuerda no sólo por lo que leyó sino por dónde y en qué circunstancia lo hizo. Normalmente porque acompañaron y ayudaron a extraer lo mejor de la lectura: quizá un paisaje, una estancia especial, unos días o unas noches distintos, una compañía determinada, cualquier cosa.

Con la lectura de "Cementerio de pianos" (El Aleph Editores, 2007), del escritor portugués José Luís Peixoto, me ha pasado exactamente lo contrario. Las circunstancias, y principalmente la falta de tiempo, me han impedido saborear de verdad la novela que no sólo por su inicio ("Cuando empecé a enfermar, pronto supe que iba a morir") merecería otra relectura. No es una novela fácil, pero leerla a saltos no ayuda exactamente. Es una novela muy bien escrita -intimista-, y mucho mejor de lo que yo he podido llegar a apreciar. Debería volver a leerla algún día en otras circunstancias, su autor sí lo merece. ¿En un rincón cerca de una gran ventana? Quizá.

"Ya habían nacido todos nuestros hijos, podíamos estar acostados en la cama, desnudos, podíamos acabar de hacer el amor y uno de nosotros se acordaba de preguntar cuál de nosotros moriría primero. Entonces pensábamos también en nuestros hijos. Nos iba a costar mucho dejarlos, dudábamos de que fueran capaces de arreglárselas solos, teníamos miedo de que no fueran capaces, de que nos necesitasen y no estuviésemos allí".

09 octubre, 2008

Adiós a The New Yor Sun




El 30 de septiembre pasado salía a la calle por última vez el diario 'The New York Sun', después de seis años y medio de vida. Que un periódico cierre siempre es una mala noticia. Y como decía el propio diario en su último editorial "begining a new daily newspaper in New York was an optistic project". Un optimismo parecido al que unos párrafos más abajo, a pesar de la tristeza del cierre, mostraba sorprendentemente el periódico:

"So while this is a sad day for the Sun's editors and employees and readers and backers, and warrisome day and month for those many, many New Yorkers whose fortunes are tied to the financial markets, we end this project marveling at what a land of opportunity America is and what an open and dinamic city New York is".

"(...) We can only hope that some day in the future our own record will inspire some new generation of newspapermen and women with dreams to pick up the flag that today we put down".

05 octubre, 2008

Argumento y estilo

Robert Saladrigas, en una recensión de 'Mañana', una novela de Graham Suit (Londres, 1949) en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia, explica de una forma meridiana algo que me parece importantísimo a la hora de escribir, precisamente lo que hace difícil escribir bien, la forma de narrar:

"Afirmar que la trama de una novela está siempre por debajo de la forma de narrarla debería ser una obviedad aunque diste de serlo. Lo ideal es que argumento y estilo se complementen hasta persuadirnos de que la historia sólo podía ser contada de aquella manera".

30 septiembre, 2008

Cedric Eibeinder

Paseábamos por la calle 75 y vi una tarjeta en el suelo. La recogí. Estaba pisada pero se leía perfectamente. Sólo un nombre: Cedric Eibeinder (photographer), dos números de teléfono de Estados Unidos y de Francia, una dirección de correo electrónico y una dirección web:


Una extraña forma de conocer el trabajo de un fotógrafo. ¿Un papparazzi?

29 septiembre, 2008

Born in 1962

Supe de la muerte de David Foster Wallace porque leí la noticia en un pequeño sumario del periódico. No le conocía, no había leído nunca nada suyo pero sabía que era escritor. Ni siquiera sabía su edad ni conocía su apariencia. Al domingo siguiente, en un artículo del suplemento 'Week in Review' del The New York Times me enteré de la razón de su muerte y de su edad: "The temptation to regard Mr. Wallace's suicide last weekend as anything other than a private tragedy must be resisted".

David Foster Wallace se había suicidado. Tenía 46 años y había nacido en 1962 (born in 1962). Yo también nací en ese año. Sólo pensé en qué es lo que puede llevar a un hombre a quitarse la vida, y sólo se me ocurre que es el resultado de una terrible enfermedad que acaba con quien la padece, como si fuera un infarto o un cáncer instantáneo.

"Mr. Wallace was the kind of literary figure whose career was emblematic of his age. He may not have been the most famous novelist of his time, but more than anyone else, he exemplified and articulated the defining anxieties and attitudes of his generation".

David Foster Wallace escribió su primera novela a los 24 años -'The Broom of the System'- con la que obtuvo un gran éxito, aunque su éxito definitivo llegó con 'La broma infinita' (Infinite Jest, 1996), una novela de culto de más de mil páginas.

What am I going to say? How am I going to say it?

Pero lo que más me llamó la atención del artículo que escribe A. O. Scott fue lo siguiente:

"But he was not only preoccupied with staking out a position in relation to other writers. Again and again, he returned to a basic, perhaps the basic, philosophical question facing anyone with a blanck screen and a story to tell. What am I going to say? How am I going to say it? It's never an easy question, but perhaps no one illustrated its difficulty with so much energy, good humor and conceptual rigor".

27 septiembre, 2008

Al final del verano

Fue ayer, tras un verano insólito para mudar la casa, la morada y la piel rumbo al oeste -a la otra orilla del Atlántico-, al oeste también de la ciudad (Upper West Side), cuando volví a la lectura de ese libro cuyo comienzo dejé en el post anterior.

Y aquí es donde empecé a leer, mediada la página 182:

"Casi al final del verano, Marta tenía pocos meses. Mi mujer le daba el pecho. Marta cerraba los ojos y era inocente. Yo me quedaba al otro lado de la cocina, viéndolas. Casi al final del verano, yo vivía, estaba completamente vivo, pero mi corazón estaba separado de mí, daba el pecho y era inocente, al otro lado de la cocina".

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