Pestañas

06 abril, 2010

He rose at 5:30 a.m. to write

David Remnick, editor of The New Yorker, is the author of ‘The Bridge’, the 672-pages biography that examines Mr. Obama’s life and racial identity.

"During the year he spent on "The Bridge" he rose at 5:30 a.m. to write and often stayed up past midnight, but rarely discussed the book at work. “He got up really early, went back to work after dinner with the kids, and took no weekends off and no vacation for more than a year”, said Esther B. Fein, his wife".

'Making it look easy at The New Yorker', The New York Times. April, 4. 2010.

27 marzo, 2010

Libros que vuelan: «Invisible»

Ahora sé que los libros vuelan, y con ellos las historias y los personajes que les dan vida. Y además de volar viajan en el tiempo.

Compro libros en las librerías de esta ciudad, entre las estanterías abarrotadas sorteando los pies de quienes se refugian en la lectura gratuita y placentera sobre la moqueta verde oscuro. Leo los libros de la biblioteca pública, palabras prestadas que luego me duele devolver. Compro libros desde el teclado del ordenador que llegan a casa en su cofre de cartón. Recojo también los libros que otros abandonan en la calle, en el frío de las aceras y en los cubos de basura para reciclar.

Pero cuando no encuentro, o la lengua de los libros o los autores que espero es la mía, entonces, cruzo el Atlántico con los títulos apuntados en la memoria de mi teléfono móvil -más segura que la mía- en el apartado que dice BOOKS.

Al regreso, acomodado en mi butaca y con el seatbelt abrochado, apenas el rugir de los motores se suaviza y los edificios en tierra se pierden en el trazado de un mapa enorme y distante, busco la primera página y anoto con mi lápiz Grav Von Faber Castell, de capuchón plateado, la fecha y el número de vuelo: <March 12, 2010 MADRID - NEW YORK IB6253>. Y subrayo la primera frase: "Le estreché la mano por primera vez en la primavera de 1967".

Cuando comienza el desfile de las azafatas por los estrechos pasillos del avión y el comandante nos da la bienvenida con una voz metálica y cansina, yo me introduzco en la vida del protagonista de "Invisible" (Anagrama, 2009), la última novela de Paul Auster, un estudiante de Columbia, a treinta manzanas (blocks) de donde vivo, adonde ahora voy.

Sobre el Atlántico, volviendo atrás en el tiempo (seis horas separan el reloj entre Madrid y Nueva York) devoro las páginas con la historia de Adam Walker y Margot, tan reales como la sonrisa de la azafata que me ofrece algo de beber a 20.000 pies de altura.

"Por aquella época [Walker] tendía a evitar las grandes congregaciones de gente, harto del barullo de la multitud que habla mucho y dice poco, azorado por la timidez que me sobrevenía en presencia de personas desconocidas".

"En cuanto a Margot, permanecía quieta sin mover un músculo, mirando al vacío, como si la misión principal de su vida fuer la de parecer aburrida. Pero interesante, muy atractiva para mis veinte años, con su pelo negro, suéter negro de cuello vuelto, minifalda negra, botas de cuero negro, y espeso maquillaje oscuro en torno a sus grandes ojos verdes. No era una beldad, quizá, sino una representación de la belleza, como si encarnara algún ideal femenino de la época con su apariencia de estudiado estilo".

"Sin maquillaje, Margot era más tierna y sencilla que la mujer que parecía en público. Sin ropa, resultó ser flaca, casi descarnada, con pechos menudos de adolescente, caderas estrechas, y piernas y brazos vigorosos. Labios llenos, vientre plano con un ombligo ligeramente protuberante, manos suaves, un áspero nido de vello púbico, nalgas firmes y una piel sumamente blanca que era más suave que ninguna otra que hubiera acariciado jamás. Los detalles de un cuerpo, intrascendentes y preciosos".

Vuelo hacia Nueva York, donde vive el autor, la ciudad donde habitan Walker y Margot, una ciudad "que a ella le parecía sucia y deprimente". "Un apartamento de dos habitaciones en un edificio de la calle Ciento siete Oeste, entre Broadway y Amsterdam Avenue" y "en un edificio de Morningside Drive, al término de la calle Ciento dieciséis". Lugares que puedo imaginar, que ahora puedo reconocer y pasear. Donde ahora viven otros walkers y otras margots esperando entrelazar sus vidas.

Llego cansado y dejo "Invisible" sobre la mesilla de mi dormitorio.

14 marzo, 2010

Mirarnos y sabernos (Delibes)

«Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaba los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos, era suficiente. Cuando ella se fue, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabra, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad».

El protagonista sobre su mujer, Ana, que acaba de morir.

'Señora de rojo sobre fondo gris' (1991) de Miguel Delibes.

Miguel Delibes murió ayer en Valladolid a los 89 años. En la fotografía parece con su mujer Ángeles de Castro.


08 marzo, 2010

El libro del silencio

Hay muchos libros que no he leído y que me gustaría leer. Uno de ellos es "A book of silence" de Sara Maitland. En España lo ha publicado este año Alba Editorial, en su colección Trayectos, bajo el título menos llamativo de "Viaje al silencio". Sin embargo, en español o en inglés, lo que hay detrás del concepto de silencio ya es una razón poderosa para leerlo. Sobre todo en estos tiempos cuando lo que realmente importa es hacer ruido y hacerse oír y donde escuchar a los demás o a uno mismo no es tan necesario.

Aunque ya sabía del libro de Maitland, publicado en 2008, vuelvo de nuevo a él a través de la columna de Harry Eyres en Financial Times que titula Does silence really exist?. Dice Eyres:

"The scary thing about silence is that you are left with yourself; the mirror which might have been conveniently darkened or blurred is now uncomfortably clean and unforgiving".

En la página web de la escritora británica se puede leer este apunte sobre ella y su obra:

For Sara Maitland, a practising Roman Catholic, silence has a profound religious dimension, which is also examined and discussed. This journey into silence has held surprises and setbacks, but mainly a deepening sense of happiness. In the end Maitland built a little house on an isolated moor in Galloway, designed for solitary and silent living.

The Observer ofrecía esta descripción en su crítica sobre el libro de Maitland:

Novelist Sara Maitland, a lover of solitude, offers a practical rather than romantic guide to life alone in the middle of nowhere.

28 febrero, 2010

De escritores: Saramago, Malouf y Guo

En la columna de 'Small Talk' que Financial Times incluye todos los fines de semana en su sección de Books/Fiction, una pequeña entrevista acerca al lector a los hábitos y usos de diferentes escritores, más o menos consagrados. Es una pequeña ventana en las vidas de quienes se dedican al oficio de escribir y que tanto gusta -al menos a mí me gusta mucho- para conocer algunos pequeños secretos sobre su forma de escribir, para saber a quién leen ellos mismos (What books are currently on your beside table?) o qué significa para un escritor ser escritor.

Es el caso de las entrevistas con José Saramago, David Malouf o Xiaolu Guo, autores por cierto, de los que reconozco no haber leído nada desafortunadamente.

De José Saramago me encanta descubrir que además de estar leyendo "How the fiction works" de James Wood, está releyendo "The Magic Mountain" (La montaña mágica) de Thomas Mann. What an amazing writer Thomas Mann was! exclama el propio Saramago. Aunque nunca he leído nada de Saramago siempre he tenido la curiosidad de hacerlo y ahora que conozco su admiración por Mann -del que yo soy un enamorado después de leer La Montaña Mágica- puede que sea la razón definitiva para empezar a leerlo: ¿alguna sugerencia de por dónde empezar?.

Pero otra gran razón para hacerlo es que cuando le preguntan What book do you wish you'd written? contesta: "La Saga/Fuga de JB" by Gonzalo Torrente Ballester, a little-known masterpiece. Una pequeña obra de arte dice Saramago. Y yo me pregunto igual ¿por qué no se conoce tanto la obra del genial escritor gallego?. Para mí es un magnífico novelista del que me gustó mucho leer La Saga/Fuga hace muchos años atrás, y que desde luego recuerdo con verdadero deleite en la lectura de "Filomeno a mi pesar (memorias de un señorito descolocado)".

De Malouf, nacido en Brisbane, me llamó la atención el que entre los autores que han influido en él están Balzac y Dickens, people I couldn't possibly be like. Pero, sobre todo porque, continua Malouf: Tolstoy has also influenced me because of his wonderful capacity to inhabit very different points of view in the same scene. Ahora que precisamente estoy embebido en la lectura de "Guerra y Paz", me doy cuenta de que es cierto lo que dice Malouf.

Xiaolu Guo, es una autora de 37 años nacida en China pero que ahora vive entre París y Londres. A la pregunta de When did you know you were going to be a writer? responde: When I was 12 or 13. In my village we only had propaganda to read. Writing became a little game that you had the freedom to do.

What does it mean to be a writer?:

- José Saramago: It's a unique privilege.
- David Malouf: Somebody who finds out what they think and feel about writing, who explores things they don't yet know that they know.
- Xiaolu Guo: It's the privilege of expression with a very personal voice.

21 febrero, 2010

El Robinson fotógrafo de Muñoz Molina

A Antonio Muñoz Molina, que vive en Nueva York con un pie en Madrid, sí le gustó la exposición del fotógrafo checo Miroslav Tichy. Y como sabe más sobre él y escribe mejor que yo quizá quien lea su artículo en El País -Robinson fotógrafo- piense que merece la pena visitar la exposición. Creo que si yo mismo lo hubiera leído antes también habría disfrutado más el trabajo de Tichy. Pero, me pregunto ¿es necesario conocer la peripecia de un artista para poder valorar su trabajo o la valoración de su trabajo debe de ser independiente de su peripecia?

"Filósofo en andrajos, como el Demócrito de Velázquez, con el que comparte la risa desdentada, Tichý asegura, incrédulo de que sus viejas fotos se vean por todo el mundo y estén ahora en una exposición en Nueva York, que todo no es exactamente el mismo sueño, el anonimato y la fama, las mujeres reales y las retratadas, fantasmas igualados por el paso del tiempo. Para tener éxito sólo es necesario hacer algo peor que nadie en el mundo, dice, muerto de risa, en un documental, bebiendo ron en un vaso opaco de mugre, como un Robinson Crusoe muy viejo que ya no abandonará su isla de basura".
A. Muñoz Molina.

15 febrero, 2010

Fotografía con Miroslav Tichy y Twilight Vision

Nos dejamos llevar hasta el International Center of Photography en la Avenida de las Américas para encontrarnos con una exposición sobre Miroslav Tichy y con Twilight Vision: Surrealism, Photography and Paris.

Respecto a la primera, Tichy es un artista y fotógrafo checo que, según he leído después, adquirió algún reconocimiento en 2004 en la Bienal de Sevilla. Vimos sus fotografías pero no consiguió el nuestro, me refiero a nuestro reconocimiento. Son fotografías deliberadamente de calidad no sólo regular sino ínfima en la mayoría de los casos, realizadas en condiciones poco favorables y en ciertos casos a escondidas, y aunque lo que intentan es robar momentos de la vida cotidiana -incluso aquellos en los que nada sucede-, no se justifica tamaña dejadez. Quizá testimonios de una época pero no necesariamente arte. The New York Times titula su crítica sobre Tichy: An ogling subversive with a homemade camera.

En el caso de Twilight Vision, las fotografías del París de los años veinte y treinta del siglo pasado nos reconciliaron con el verdadero valor artístico de la fotografía, con trabajos de André Kertész, Brassaï, Man Ray, Germaine Krull o Dora Maar. Y de propina nos llevamos las imágenes de 'El perro andaluz', el cortometraje realizado en 1929 por Luis Buñuel en colaboración con Salvador Dalí.

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